Dr. Miguel Cházaro, Botánico de Corazón
Por Vanessa González Parra
Nos encontramos en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades CUCSH, de la Universidad de Guadalajara en una oficina con varias repisas repletas de cartones y periódicos, los cuales contienen innumerables muestras de plantas. Cada una de estas muestras debe conservar hoja, tallo, flor, fruto y semilla para reconocer cada especie, en otras palabras, nos encontramos en el herbario de la Universidad de Guadalajara. Y ahí entre un par de torrecillas de libros de diferentes países, comunmente lamadas "floras" se vislumbra un persona, sí es el perfil del Dr. Miguel Cházaro Basáñez analizando detenimidamente una planta, seguro recién adquirida en su última salida a campo.
El Dr. Miguel Cházaro Basáñez nació un 15 de agosto de 1949 en Xalapa, Veracruz, México. Es el cuarto de los doce hijos de Luis Cházaro y Carolina Basáñez. Vivió su infancia y buena parte de su juventud en la capital veracruzana, dónde conoció a su compañera de cada travesía, su esposa Patricia Hernández. Estudió en Xalapa, hasta llegar a ser Licenciado en Biología por la Universidad Veracruzana y continuar sus estudios de maestría en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Una vez terminado su posgrado regresó a México, en ésta ocasión, a Guadalajara, Jalisco dónde comenzó a trabajar para la Universidad de Guadalajara.
Así, como profesor investigador lleva laborando ya 20 años, cultivando su pasión por la vegetación sigue ejerciendo la botánica y se ha titulado como doctor en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias CUCBA, Universidad de Guadalajara. Dr. Cházaro, es un gusto platicar con usted y permitirnos saber un poco más respecto a una carrera tan peculiar como es la botánica.
De antemano sabemos que usted es un experto y apasionado de las plantas, tanto que recientemente describió una nueva especie de agave ¿cierto? -Buen día, bueno pues si, recientemente describimos al Agave valenciana, una planta de casi siete metros de altura que pasó inadvertida para los botánicos pero que es comúnmente conocida como relisera… Oscar Valencia, un buen amigo, tuvo suerte y ojo botánico para reconocer a la planta como no descrita. Nos informó y en cuanto fue posible reportamos la especie.
Entonces, ¿cuál ha sido la última especie descrita? ¿y cuántas especies son en total? -la última especie que describimos es el Agave vazquezgarciae, muy pronto saldrá el artículo publicado. Y en total, llevamos publicadas la descripción de siete especies hasta el momento; también hay especies que me han dedicado, exactamente son seis Agerantina chazaroi descrita por Turner en el Cofre de Perote, Veracruz; Genticiana chazaroi descrita por mi profesor de maestría Dr. Iltis en el Espinazo del Diablo, Durango; Echeveria chazaroi que me dedicó Kimnach, ésta es una especie de Oaxaca; la Salvia chazaroi también por Turner del Volcán de la Magdalena, Veracruz; de la Sierra de Quila, Jalisco, el Phorodendron chazaroi del Dr. Wiens, a quién yo dediqué el Agave wendti del Uxpanapa, Veracruz, la primera especie que describí. Y, el Agave chazaroi descrita por Vázquez de la Barranca del Río Santiago, Jalisco.
Dr. Cházaro nos agradaría mucho saber cómo hace, qué hace para encontrar esas plantas que nadie más ha descrito. –la constancia en el trabajo te hace experto y si además tienes un poco de suerte… por ejemplo, el bambú endémico del Cofre de Perote, la Chasquea perotensis, tiene una historia muy curiosa: Todo comenzó con un recorrido que hicimos, mi cuñado y yo, al Cofre de Perote; al regreso encontramos a unos campesinos que también bajaban de la montaña. Estuvimos conversando con ellos y me di cuenta que traían al hombro unos tallos de bambú.
Bambú se refiere a plantas muy antiguas, rústicas y, sobre todo, muy atípicas. Es extraordinariamente útil, muy válida en el pasado y con muchas posibilidades en el futuro. Por su dureza y flexibilidad se le llama "el acero vegetal". Es un recurso renovable y sostenible. Su periodo de floración es aproximadamente cada treinta años y son características de climas tropicales. Me pareció extraño que los señores trajeran bambú, sobre todo porque parecía que lo habían encontrado en la montaña y para ser de un vivero tendrían que venir de abajo y no de arriba; entonces les pregunté y ellos me dijeron que eso que traían cargando se llama carrizo y que crece en las barrancas.
Así, el domingo de esa semana regresé con mi amigo y colega Gilberto Cortes, experto en ese género. Ese día, la neblina estaba hasta abajo, no se podía ver con claridad. En el camino, nos encontramos con un pastorcito, a quién le preguntamos por el carrizo. El niño nos dirigió a la barranca, donde encontramos varios ejemplares. Sin pensarlo, tomamos muestras pero nos faltaba la flor. Ya de vuelta al pueblo, platicamos con un señor quien nos dijo que las flores de carrizo eran como las de la milpa.
Pasaron casi quince años, pero para un año nuevo estuvimos allá. Empacamos todas las sobras de la cena y partimos de nuevo en busca del bambú. Llegamos y cuando nos dirigíamos hacia la barranca vimos a un señor cuidando vacas, le llamamos y lo invitamos de la comida que traíamos. En la plática nos dijo que el acababa de ver un carrizo floreciendo; inmediatamente le pedimos nos llevara a donde estaba. Efectivamente era la única planta con flor, la cual tomamos para corroborar que la especie estaba o no descrita. Una vez teniendo todas las partes del bambú, pudimos constatar que efectivamente era una especie nueva y procedimos a describirla. Increíble, tanto tiempo… el que persevera alcanza creo yo, que emoción.
Dr. Cházaro con la historia que nos ha narrado, no se me ocurre ¿cómo decidió tomar ese camino?, es decir, ¿cómo decidió ser botánico? ¿cómo se apasionó por las caminatas en el bosque, las plantas, la botánica? -Bueno pues creo que me sirvió mucho estar en contacto con la naturaleza desde niño, a través de excursiones y campamentos. Fui miembro del movimiento Scout empezando como lobato hasta ser jefe de tropa. Después de eso, me afilié al Club de Exploraciones de México con la intención de explorar diferentes lugares del país.
Luego entré a estudiar biología en la Universidad Veracruzana, ahí comencé a trabajar como colector botánico para el Dr. Arturo Gómez-Pompa de la UNAM, elaborando la Flora de Veracruz... recuerdo que nos daban dinero para pasajes y comida, además nos pagaban a 20 centavos cada planta colectada. También fui ayudante de Dr. Mario Vázquez en la Universidad Veracruzana, colaboré con él en sus cursos de botánica. Cuando obtuve el grado de licenciatura, comencé a trabajar en el Instituto Nacional de Investigaciones Bióticas INIREB, donde tuve la oportunidad de hacer numerosos viajes.
Nos gustaría mucho también que nos platicara ¿cómo cambió su localidad al otro lado del país? –Bien, pues el Dr. Iltis Hugh, investigador del Departamento de Botánica de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos realizó una visita a Xalapa en 1981. Durante su estancia notó mi interés por la botánica y me invitó a estudiar una maestría, y a través de sus pláticas me enteré de la Sierra de Manantlán, Jalisco. Tiempo después realice un viaje de quince días a ese lugar, cuando se decretó Reserva de la Biosfera, ese fue mi primer contacto con Jalisco.
Después de titularme de la maestría, el Dr. Iltis me recomendó como uno de los mejores botánicos y por invitación de la maestra Luz Maria Villarreal de Puga, comencé a trabajar para la Universidad de Guadalajara en 1987. En la llegada nos dimos a la tarea de explorar valles, montañas y playas del occidente del país y para hoy creo que he recorrido ya todo el estado de Veracruz, todo Jalisco, Nayarit; he viajado a Guerrero, Sonora, Zacatecas, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Michoacán, en fin...
Impresionante, prácticamente ha recorrido todo México. Dr. Cházaro, con tantas excursiones y su formación científica debe tener mucho conocimiento publicado, ¿es así? –Cuando estuve en la maestría, aprendí de los “gringos” a publicar todo; uno piensa que las publicaciones tienen que ser fenomenales, pero cada detalle de una investigación es importante… Hasta hoy, tengo como cien artículos publicados en diversas fuentes, tanto científicas como de divulgación; además de algunos libros.
El primero, fue uno chiquito que me publico lo que se llamó Centro de Ecodesarrollo, pertenecía la CONACYT y habla sobre la flora del río Coatzacoalcos: "La Vegetación, medio ambiente en Coatzacoalcos". Posteriormente, cuando ya me encontraba aquí en Jalisco hicimos dos libros uno que se llama "Antología Botánica del Estado de Jalisco" y el otro es "Antología Botánica del Occidente de México". Luego, estuve trabajando en el norte de Jalisco y el estado de Nayarit, de donde elaboramos un libro sobre la utilidad tradicional que se ha dado a las plantas: "Flora del Norte de Jalisco y Etnobotánica Huichola".
El último libro está próximo a salir, yo creo que para fines de febrero del próximo año, este es un libro que existe ya en versión electrónica: "Los Agaves del Occidente de México". Dr. Cházaro le agradecemos mucho nos haya recibido tan amablemente y nos haya permitido saber más sobre usted y ese extraordinario mundo de la botánica ¿algún mensaje final que nos quiera regalar? –bueno pues gracias a ustedes y lo único que puedo decir a todos los jóvenes es que pueden ser quien quieran ser, lo que sea, pero lo importante es que siempre tienes que ser el mejor…